Admiración

¿Qué es la admiración sino una forma de impulsarte a ti mismo para mejorar? 


Según la Real Academia Española, admiración es la acción de ver, contemplar o considerar con estima o agrado especial a alguien o algo que llaman la atención por cualidades juzgadas como extraordinarias. La gente suele admirar celebridades, innovadores, insurgentes, genios, personas con poder, personas con características que no poseen y desean alcanzar. ¿Y por qué? ¿Por qué deslumbrarse con esas personas y no con otras? La respuesta es casi tan sencilla como la pregunta, y he de responderla con una frase muy común en el habla popular: "uno siempre quiere lo que no tiene".

Admirar a alguien es el mismo sentimiento que la envidia canalizado positivamente. Mientras la envidia desea corromper a quien posee un elemento que nosotros carecemos, la admiración nos lleva más allá de las emociones egoístas y humildemente nos pone a un nivel inferior que aquél quien atesora nuestro anhelo. Nos hace querer ser como esa persona, desenvolvernos mejor, crecer, progresar, hasta el punto extremo de imitar. Sin embargo, lo que buscamos está más allá de nuestro ídolo. Puede que el admirarlo nos acerque un poco o nos guíe al inicio del camino pero el resto debemos aprender a caminarlo con nuestros propios pasos. Es algo que he aprendido a lo largo de los últimos meses. 


Una de las cosas que admiraba es que siempre estuviera haciendo cosas artísticas, que fuera a clases, hiciera conciertos, saliese en eventos y más. Admiraba más que nada la motivación que tenía para hacer esas cosas, ese apetito por devorar la ciudad mediante melodías. Nunca entendí de dónde lo obtenía, pero me parecía prodigioso. Y por eso intentaba hacerlo, a mi manera, con cosas pequeñas, intenté introducirme más en el mundo de las artes, leía más, dibujaba en mis ratos libres, aprendí nuevos medios de expresión. Pero por alguna razón eso no me satisfacía. No sentía que fuese suficiente, no sentía que fuese real, propio, insólito. Era como si quisiera seducir algo que no me pertenecía, como si quisiera hipnotizar una cobra que sólo me traería problemas. Seguro, sería muy hábil al lograr cautivarla pero qué haría después.

Fue así como me percaté de que poco a poco me iba comparando con él, y no lograba entender la diferencia. Ambos aprendíamos, nos desarrollamos alrededor de las ciencias artísticas, pero por algún motivo él parecía disfrutarlo, parecía llenarse hasta saturarse, y yo no. Yo siempre buscaba más. No me saciaba simplemente hacer eso. Quería más, aprender más, hacer más, innovar más, crecer, ganar conocimientos, crear obras nunca imaginadas, vivir experiencias enriquecedoras. Cosas que aparentemente él ya había sufrido. 

Pasaron los meses y seguimos caminos separados, teníamos un mismo fin. Pero el destino me hizo abrir las puertas de los sueños e introducirme en el más preciado de todos. Seguí el sendero hacia mi felicidad, hacia el inicio de mi libertad. Probé los frutos del edén y estuve satisfecha por un momento. Ahora la veo, ahora que me dedico a lo que me gusta, entiendo de dónde tomaba esa motivación, esa inspiración. Y erróneamente he comparado mi desarrollo en estos meses con el que aparentemente él había tenido. A partir de mis experimentos veo que todo lo que hacía, sus esfuerzos, las emociones que le ocasionaban, eran solamente una idealización mía, un espejismo que creé a partir de mi admiración. 



Memorias

Noches en las que regresas a casa, todo en silencio. Un ligera brisa entra por la ventana. No hay nadie, no hay luz, no hay alegría porque por fin has llegado después de un día largo y cansado. Nadie a quien decirle lo que te ocurrió, nadie a quien preguntarle por su día, nadie que te anime por la fatiga diaria. 

Es entonces cuando me pregunto: ¿qué me falta? Y es que aunque no tenga muchas cosas, tengo lo necesario, lo básico. Sin embargo, me siento vacía al llegar a casa, como si algo faltase. Ahí es cuando caigo en cuenta de que en realidad, quien llenaba mis días eras tú, y que cada vez que algo me faltaba, tú estabas ahí para recibirme, para animarme, para acompañarme. Con un simple sonido calmabas mi corazón, con tu simple compañía alegrabas mis días. Y ahora que no estás lo resiento tanto. Tantos años, y hasta ahora me doy cuenta. 

Tú eras quien llenaba mi interior, mi vacío, quien me hacía olvidar todas las cosas que me faltan, quien me hacía sentir completa. Tú fuiste mi compañía, nos vimos crecer, y ante todo, tú estuviste ahí. A pesar de no comprenderte completamente, entendía tus miradas, tus caricias, podía sentir e interpretaba, a mi manera, lo que querías decir con cada movimiento, con cada gesto, con cada acción. Me pregunto ahora: si no estás, ¿cómo calmaré mi corazón? ¿Algún día hallaré en mi interior toda la fuerza que me proporcionabas o acaso seguiré sintiéndome así el resto de mis días?


"10 Cosas Que Odio De Ti"

Todos conocemos la famosa película de "10 Cosas que Odio de Ti" y su emotivo poema. Muchas veces me he sentido identificada con él, y como inspiración, basándome en experiencias personales, he decidido crear mi poema de 10 Cosas que Odio de Ti. Espero les guste.

Odio su forma de reír
Y su perspectiva del mundo a través de esos ojos soñadores
Odio todas y cada una de sus palabras
Esas que usa para prometer imposibles y convencerme
Odio su imagen del porvenir
Cuando miente diciendo que estaré ahí
Odio los recuerdos que dejó en mí
Todas las fechas, lugares, canciones y frases
Odio su necesidad y soledad
La cual unida a la mía se complementa
Odio sus creencias y sus falsas esperanzas
Que viva día a día con la ilusión de que todo está bien
Odio su valentía y cobardía
Porque parecen alternarse en sintonía equívoca
Odio las caricias y besos
A los que me acostumbré y luego me fueron negados
Odio sus mentiras encantadoras
Que me haga vivir una realidad imaginaria
Odio sus emociones negativas
Y que cada vez que siente ese enojo o celos, nunca pueda descubrir si son verdad
Odio su ignorancia y desinterés
Cuando no entiende mis juegos de palabras y bromas indefinidas
Odio su pésima memoria
Todas las promesas que rompió, las palabras que olvidó, los detalles que nunca cumplió

Primer Amor

Mucha gente dice que no hay nada como el primer amor. Es cierto, no habrá nadie que te haga sentir de la misma forma. El primer amor es tan fuerte e inolvidable porque antes de él no conocías nada parecido. Porque te abre las puertas de sentimientos extraños hasta ese momento. Es inigualable porque es una experiencia nueva, como la primera vez que vas a la playa.

¿Amor a Primera Vista?

¿Qué tal si el amor a primera vista no es en realidad lo que hemos creído todos estos años? ¿Qué tal si lo hemos malinterpretado desde un principio? El amor a primera vista no tiene por qué significar que veas a alguien y te enamores perdidamente sin conocer a esa persona en absoluto. Puede que en realidad quiera decir ver a una persona por primera vez, no con los ojos pero con el corazón. Verla con todos sus defectos y virtudes, con el conocimiento de todo lo que es, de todo lo que ha pasado, de todo lo que ha sentido. Verla por primera vez tal y como es, verla completamente y sin prejuicios. ¿Qué tal si a eso se refiere el amor a primera vista? A primera vista de la persona que es en el interior, y no aquella que muestra como una máscara al mundo. Amor a primera vista del corazón...

Amor Encerrado

Me enamoré. Me enamoré perdidamente, como una chiquilla ingenua y pura. Me enamoré ciegamente. De aquél que me hizo descubrir cosas de mí misma que hasta entonces no conocía. Aquél que despertó en mí sentimientos que nadie más había logrado encender. Me enamoré de él. Me enamoré del café de sus ojos, del roce de sus manos, de la seguridad de sus brazos. Me enamoré de cómo sus labios al tocar mi piel causaban ese cosquilleo en mi interior. Y ahora siento un gran cariño, cariño solamente. Porque aquellas emociones por las que me dejé llevar hace meses quedaron enterradas, sepultadas y encerradas detrás de un gran muro. Un muro que se erigió el día en que fueron traicionadas. Ocultas, en donde nadie más pudiese hacerles daño. Detrás del sarcasmo, de los celos, de la rudeza y del enojo. De todas aquellas emociones que harían más difícil entrar a quienes quisieran llegar al corazón de una chica. Así pues, nadie lograría entrar y nadie lograría herirlo. Pero de la misma forma, nadie lograría nutrirlo, ni amarlo. Y todo por una traición, por un golpe bajo que recibió aquél día. Y desde entonces, muchos han intentado llegar hasta el fondo de ese fuerte, incluyendo aquél que causó el inicio de la prisión. Pero por más intentos, nadie lo ha logrado.

Los hombres también hacen cosas por nosotras


Aunque muchas veces pensemos que nuestra pareja no hace nada por nosotras, que somos solo nosotras las que nos esforzamos por la relación o las que siempre cedemos. Hay muchas cosas que ellos hacen y que nunca nos van a decir lo mucho que sufren al hacerlo porque lo hacen nada más y nada menos que por amor. Además de hacer eso que siempre les pedimos que hagan, como lavar los trastes, bajar la tapa del baño, o hacer gestos galantes y caballerosos, como pagar las salidas, abrirte la puerta del auto, dejarte elegir lo que harán en una cita. Aquí te muestro quince cosas que los hombres hacen por nosotras y que muchas veces sufren al hacerlo.

1.- No mover su brazo aunque se duerma.

¿Y cómo hacerlo cuando nosotras nos quedamos dormidas sobre él? Podría ser insensible y en el momento en el que ya no sientan su brazo, moverlo para que la sangre vuelva a circular. Sin embargo, ellos prefieren mil veces dejar de sentir su extremidad por el simple hecho de dejarnos dormir a gusto a despertarnos y arruinar el momento.

2.- Compartir la comida.

¿A quién le gusta compartir ese platillo que tanto adoras? En lo personal, desprecio tener que compartir comida con alguien, incluso si es parte de mi familia. Pero cuando un chico está enamorado verdaderamente, o simplemente no ama la comida, está dispuesto a darte el plato completo sólo para hacerte feliz.


3.- Ceder el espacio en la cama.

Y no sólo en la cama. Algo que los hombres aman es tener espacio. Pero son capaces de darnos ese espacio a nosotras para que lo llenemos con ropa, maquillaje, productos para el cuidado de la piel y el cabello, o cualquier otra cosa que coleccionemos. No les importa dormir en un espacio minúsculo, mientras nosotras estemos cómodas, ellos son felices.

4.- Decirle adiós a la ropa.

¿Qué pasó con esa playera de su banda favorita? A ti te gustó tanto que cuando te la pusiste y descubriste lo cómoda que era no se la devolviste en semanas, o incluso no se la devolviste. La usas como pijama o para estar en casa cuando no haces más que dormitar todo el día. Y él, por mucho que le gustara, decidió dártela así sin más. Porque sabe lo feliz que te hace tener una prenda suya y recordarlo cada vez que la usas.

5.- ¡Adiós a las fiestas!

¿Recuerdas que cuando lo conociste pasaba todos los fines de semana de fiesta en fiesta? Bueno ha eliminado todas esas salidas a fiestas donde, a veces ni siquiera lo invitaban, para pasar un viernes o sábado en la noche contigo. Ya no tiene sentido ir a fiestas si tu no va a estar ahí.

6.- Engordar.

Y es que por alguna extraña razón, las parejas más felices tienden a engordar con el tiempo. Pero a él no le importa, si ese el precio por estar a tu lado, lo pagará. Aún si después tienen que pasar meses recuperando la condición o el cuerpo que tenían antes. Si estar contigo significa eso, prefiere rodar por el mundo a tu lado.



7.- Recorrer kilómetros por amor.

Aunque sea para verte un par de minutos. Él viajaría por más de dos horas sólo para verte. Las distancias ya no importan, ni el tiempo que tarda en recorrerlas. Le encanta verte y estar contigo, por eso no le importa tardarse más tiempo en el camino que estando contigo. Si eso vale la pena, lo hará.

8.- Reencontrarse con sus sentimientos.

Hay algo en nosotras las chicas, que cuando conocemos a un hombre sensible o en contacto con sus sentimientos, se vuelve mil veces más atractivo. Y cuando a un hombre le gusta en verdad una mujer, y siente confianza con ella, le demostrará y le contará sobre sus emociones. A pesar de que él sea el más varonil y macho del grupo, cuando está contigo esos sentimientos salen naturalmente, y no le incomoda demostrarlos. Es más, a veces, hasta le gusta. Y quiere verte sólo para hablar de ellos, porque a tu lado se siente comprendido y no le intimida dejar salir ese lado sensible.

9.- Vivir contracturado de la espalda.

¿Crees que les resulta muy sencillo levantar cosas pesadas o cargarte? Pues no. Al igual que a nosotras les cuesta. Es cierto que los hombres tienen más fuerza, pero eso no significa que no sientan el peso cuando cargan algo. Pero eso no les importa, si le pides que levante una caja, las bolsas de las compras, o que mueva un mueble pesado, lo hará encantado sólo para verte feliz al hacerte un favor. Y por supuesto, esto también aplica a cargarte a ti para tener un momento romántico y tierno como en las películas. Porque aunque no lo creas, también ven películas, y de ahí sacan sus ideas románticas.

10.- Vivir con frío.

A pesar de que se esté helando hasta los huesos. Prefiere un millón de veces prestarte su chamarra a que pases frío. No importa si está incluso nevando, no quiere que sientas la baja temperatura del ambiente. Esto también implica el abrazarte o tomar tus manos para calentarlas, aunque seguramente él las tiene congeladas, hará lo posible para que tú te sientas a gusto.



11.- Cambiar de mejor amigo.

Pero si su amigo me parece genial, hasta me llevo con él. No importa si te has vuelto amiga de sus amigos. Para él tu eres especial, eres su pareja y eres inclusive su mejor amiga. Te contará todo, serás la primera en enterarte de sus alegrías, serás la primera en quien piense para salir, serás su confidente. Así que trátalo como tal y dale tu confianza.

12.- El dinero toma otro rumbo.

¿Te llena de detalles, aún por pequeños que parezcan? Las cosas no aparecen mágicamente, y si constantemente te lleva rosas, chocolates, un pequeño regalo o detalles, es porque se tomó el tiempo y el dinero para comprártelos. Antes tenía gastos personales y se acababa el dinero en tonterías para él. Ahora las tonterías son para ti.

13.- No ver un partido de fútbol.

O de basketball o de baseball. Esos partidos que no se perdería por nada en el mundo, las finales, los campeonatos o cuando juega su equipo preferido. Ahora podría perdérselos por estar contigo. Y muchas veces no le importa. A pesar de que luego se arrepienta de no haber visto ese gol del que todo el mundo habla, en el momento no piensa en otra cosa más que estar a tu lado. Aunque le encantaría que lo acompañases a verlo, así como él te acompaña a ver tus películas románticas.

14.- Todos los golpes, patadas, mordeduras, etc.

Porque una relación no puede estar completa si no hay alguno de estos gestos. No importa la cantidad de veces que lo has golpeado a propósito o accidentalmente. Él ha soportado en silencio todas aquellas veces, sólo para verse fuerte frente a ti. Y no le importa si le dolió hasta el alma. Estaría dispuesto a recibir otro golpe sólo por pasar otra tarde a tu lado.

15.- Soportar los dramas femeninos.

A las mujeres nos encanta hacer drama por cualquier cosa, por rompernos una uña, porque se nos pasó la hora de nuestro programa favorito, porque ya no venden ese postre que pedías todos los fines de semana, porque se encuentren con una amiga suya y la saluda muy cariñosamente, porque olvidaron contarnos algo, porque nos peleamos con alguien. Y aceptémoslo, muchas veces el detalle es mínimo. Pero amamos ver cómo un hombre se desbarata y nos pide perdón una y otra vez. A veces simplemente queremos que nos resuelvan la vida, o sino pueden, que nos abracen por horas para sentir ese cariño. Y para ellos es realmente difícil entender eso, los hombres son de tomar acción. Por eso cuando una chica se pone en su papel de diva, enojada, celosa o indiferente, les molesta mucho. Y por eso si le importas lo suficiente, hará lo posible para que regreses a la normalidad y sigan pasando momentos maravillosos.


Así que si te sientes identificada con cualquiera de éstos detalles y sigues teniendo a ese chico a tu lado, valóralo y cuídalo como a ninguno. Muchas veces no nos damos cuenta de todo lo que hacen por nosotras y por hacernos felices. Con este artículo espero haberles abierto un poquito los ojos al universo de los hombres y su manera de pensar. Aún hay mucho que descubrir, así que no hay que dar nada por sentado, y ver las pequeñas cosas que hacen, porque puede ser que las hagan por nosotras y nada más.




¿Obsolescencia Social?

¿Por qué en la actualidad nos cuesta tanto trabajo mantener las cosas? ¿Por qué las relaciones cada vez duran menos? ¿Por qué cuando existe el más mínimo problema decidimos simplemente desechar el objeto en vez de resolver los imperfectos?

La tecnología nos ha llevado a caminos antes inimaginables, nos ha traído nuevos aparatos que hacen de la vida cotidiana más divertida y sencilla. Pero qué sucede con estos aparatos cuando dejan de cumplir sus funciones. Poco a poco pierden la velocidad con la que respondían, necesitan ser actualizados constantemente, dejan de estar a la moda, se vuelven obsoletos. Y esto no es más que una consecuencia de la famosa “obsolescencia programada”. Este término introducido hace un par de años se refiere a la mercadotecnia aplicada a las nuevas tecnologías. Se define brevemente como “comprar, tirar, comprar”, y se pone en práctica desafortunadamente con gran facilidad.

Hace algunos años, cuando obtenías un celular, una computadora, una consola de videojuegos, una televisión o cualquier aparato que fuese de costo elevado, lo tenías que cuidar como si fuera un bebé porque sabías que iba a ser muy complicado conseguir otro. En aquél entonces te duraban muchos años, y si se llegaban a descomponer, no había más que ir con un técnico o especialista a que lo reparara o le cambiara la pieza que ya no servía. Y así, el aparato funcionaba muchos años más. Pero con las nuevas tecnologías y las modas impuestas, la gente cambia de dispositivo con relativa frecuencia; porque hay una nueva versión en el mercado, por una pequeña falla técnica, por un extravío, por un golpe o una pantalla rayada. La gente ya no sabe apreciar lo duro que resulta ganarse el dinero para poder pagar los gastos de conseguir un nuevo artilugio. Y eso no sólo está afectando la cantidad de basura informática que tiramos; sino que también nos afecta en la forma de vivir.

Antes, ante cualquier problema, la solución era trabajar duro para afrontarlo y buscar diversas alternativas. Pero ahora, lo que resulta más sencillo es simplemente deshacerse del problema, hacer como que nunca existió y olvidarse de él. Ya no existe esa tenacidad por solucionar los problemas. Y al igual que nos deshacemos de objetos sin aparente valor, nos deshacemos también de personas; amigos, parejas, familiares.


Conforme la vida va avanzando, poco a poco nos separamos de personas queridas, personas que antes pensaríamos que jamás nos separaríamos. Y sin embargo fue así, por un pequeño pleito o falta de tiempo, nos separamos. Perdemos ese sentimiento de estimación, esas ganas por luchar por salvar la relación. Si ocurre algún problema o diferencia lo más sencillo de hacer es romper ese vínculo y seguir adelante. Por eso mismo en la actualidad existen tantos divorcios, amistades perdidas, hermanos, tíos, sobrinos que no se hablan. Por ello es que la gente se ha vuelto tan distante. Y volvemos a la obsolescencia, si algo ya no sirve, lo tiras y compras algo nuevo. Pero alrededor de los años te das cuenta de que la gente no funciona así, no puedes reemplazar a una persona con alguien nuevo, porque las personas somos únicas e inigualables. No somos objetos creados en sistemas de producción. Somos personas, tenemos personalidad, conocimientos, talentos, experiencias, y más que nada sentimientos.

Las personas somos lo suficientemente valiosas como para merecer que luchen por nosotros, que nos perdonen, que discutan sobre el problema y lo resuelvan. Actualmente nos hemos vuelto cobardes, tememos las consecuencias o riesgos que puedan proseguir a nuestras acciones y es esa una de las razones por las cuales decidimos que lo mejor es tirar y reemplazar. Pero hay que ser fuertes, tener valor y luchar por las cosas que nos importan. Sea un sueño, un objeto, un destino o una persona.



Así que hoy les hago un llamado, les pido piensen dos veces a la hora de tirar un celular que aún sirve o puede ser reparado, que piensen dos veces a la hora de comprar un aparato, que piensen dos veces cuando quieran terminar una relación, que piensen dos veces a la hora de despedirse de un amigo. Porque todo en esta vida tiene solución, por más lejana que parezca, con un poco de esfuerzo se llega a alcanzar.