Harry Potter y la Piedra Filosofal

Después de haberme dejado encantar por las películas de Harry Potter, ahora, años más tarde de que todas salieran, he decidido al fin leer los libros. Recomiendo altamente este libro y todos los de la saga porque, como es bien sabido, los libros siempre son mejores que las películas; ya que, la película te puede deleitar, pero el libro te hace imaginar. Así que, si aun no has visto la película es mejor primero leer el libro.Por tanto, ahora les presento una reseña detallada del primer libro que llevo a esta mágica saga al cine.
La historia torna alrededor de Harry Potter, un chico de 11 años que vive con sus tíos, los Dursley, y su primo Dudley. El chico perdió a sus padres cuando era sólo un bebé, y con ellos perdió un gran secreto.
Un día recibe una carta de una escuela de magia llamada Hogwarts. Sus tíos se niegan entregársela y se mudan porque dichas cartas no dejan de enviarse a su domicilio. Así que se van a una casa en medio del mar. Pero su plan no funciona, ya que la primera noche llega un hombre ancho y alto como una montaña, su nombre era Hagrid.
Este le entregó por fin la carta a Harry, era una invitación para una escuela de magia y hechicería. Pero Harry estaba totalmente perdido, no sabía nada del mundo mágico. Hagrid le explicó que era un mago, y que sus padres habían muerto en manos de Voldemort, el peor de los magos. Pero que cuando lo intentó matar a él no pudo, sólo le dejó una cicatriz en la frente, y después de eso desapareció. Harry estaba anonadado y, en oposición a sus tíos, se fue con Hagrid a buscar las cosas que necesitaba para la escuela.

Su primera parada fue Gringotts, el banco de los duendes. De ahí sacarían dinero de la cuenta que los padres de Harry dejaron para él, y un pequeño paquete que Dumbledore, el director del colegio, le había pedido a Hagrid llevarle. Después de comprar todo lo necesario, pasó un mes para que Harry entrara a la escuela, un mes en el que los Dursley no le dirigirían la palabra.
El día llegó y Harry se dirigió al andén 9 ¾ de la estación de trenes, pero no sabía cómo llegar, ya que estaba oculto para los “muggles”, gente no mágica. Encontró una familia que lo ayudó, los Weasley. En el camino del tren conoció a quienes serían sus futuros amigos y rivales.

Al llegar al castillo, dividieron a los alumnos con el sombrero seleccionador en casas; Gryffindor, Slytherin, Hufflepuff y Ravenclaw, dependiendo de sus características. Harry, Ron, Hermione y Neville quedaron en Gryffindor, y en poco tiempo se hicieron amigos. Harry tuvo sus primeras clases: pociones con el profesor Severus Snape, transformaciones con la profesora Minerva McGonagall, defensa contra las artes oscuras con el profesor Quirinus Quirrell, encantamientos con Filius Flitwick, y un sinfín de otras clases. Los profesores y las materias estaban bien, excepto la clase de pociones con el profesor Snape. Parecía siempre estar en contra de Harry y los de Gryffindor, dándoles ventaja a los de Slytherin por ser su casa. Pasaron los meses y Harry ya había ganado amigos, Ron y Neville, y enemigos, Malfoy.
Un buen día Malfoy retó a Harry y a Ron a una batalla mágica. Los dos, ingenuos, aceptaron y quedaron en pelear a media noche. Pero una de las reglas de Hogwarts era no salir de las habitaciones después de la cena. Ron y Harry estuvieron listos a la hora y se dirigieron a su pelea, Hermione y Neville se les unieron por causas del destino, y los cuatro vagabundearon por el castillo buscando a Malfoy, quien no dio señales de vida. Estaban a punto de ser descubiertos por Algus Filch, el conserje, y la Señora Norris, su gata, cuando entraron a una habitación del tercer piso que estaba prohibida. Y por una buena razón estaba prohibida, adentro había nada más y nada menos que un enorme perro de tres cabezas que custodiaba una trampilla en el piso de la habitación. Los 4 salieron ilesos de ahí pero se quedaron con la duda de qué era lo que estaba custodiando.

El día de Halloween, Ron y Hermione tuvieron una leve discusión porque ella logró hacer un encantamiento que Ron no consiguió y Hermione terminó llorando en el baño. Ese mismo día en la noche, un troll de alguna forma logró entrar a las mazmorras del colegio. Todos los alumnos regresaban a sus habitaciones cuando Harry y Ron recordaron que Hermione seguía en el baño, no sabía que había un troll en la escuela; así que fueron a advertirle. Grande fue su sorpresa cuando vieron que el troll había entrado al mismo baño en el que estaba su amiga. Tuvieron que ir a salvarla y entre los tres vencieron al troll. Poco tiempo después llegaron los profesores y Harry pudo observar que Snape tenía una cortada en la pierna, como si el perro del tercer piso lo hubiera mordido.

En Navidad, muchos de los alumnos se fueron a pasar las vacaciones con sus familias, pero afortunadamente para Harry, Ron se quedó porque sus padres irían a pasar Navidad con su hermano mayor, Charlie, que vivía en Rumania. Mientras Hermione se iba con sus padres los chicos tenían la tarea de descifrar qué ocultaba Fluffy, el perro de tres cabezas que Hagrid afirmó haber criado. El día de nochebuena, Harry recibió regalos de sus nuevos amigos y uno en especial de Dumbledore que es una capa de invisibilidad. Con ella, Harry va a la sección prohibida de la biblioteca para buscar sobre Nicolás Flamel, el compañero alquimista de Dumbledore que tiene relación con lo que vigila Fluffy, y al huir de Filch entra a una habitación donde encuentra el espejo de Oesed, que muestra los más sinceros y profundos deseos de alguien. En el caso de Harry, ver a su familia.

El tiempo pasaba y los chicos descubrieron lo que guardaba Fluffy en el tercer piso: la piedra filosofal. Una piedra con el poder de convertir todo en oro y crear el elixir de la vida.
Convencidos de que Snape trataría de robar la piedra mientras Dumbledore no estuviese en la escuela, Harry, Hermione y Ron fueron tras ella. Pasaron por Fluffy haciéndolo dormir con música. Luego quemaron una planta, el lazo del diablo, cuyo objetivo era asfixiar a quienes cayeran en ella. Atraparon una llave voladora entre un millón para poder abrir una puerta. Jugaron al ajedrez mágico con el sacrificio de Ron, que se desmayó después de ganar la partida. Hermione y Harry continuaron por una habitación con un troll más grande que al que vencieron meses atrás, pero que ya estaba noqueado. Y por último, resolvieron un acertijo de qué botella tendría la poción para pasar sobre fuego y seguir a la última habitación. Al final, solo Harry continuaba y al avanzar se sorprendió al ver que Snape no era quien estaba tras la piedra.
Era Quirrell, el tartamudo y aparentemente inofensivo maestro contras las artes oscuras. Él estaba tras la piedra para dársela a su amo, Lord Voldemort, que había tomado como hogar la parte posterior del cráneo de Quirrell, la parte oculta por el turbante que siempre llevaba. Sin embargo, la piedra filosofal estaba en donde Quirrell jamás buscaría, en el bolsillo de Harry. Al descubrir esto, el profesor se lanzó directamente hacia el muchacho, pero no pudo con él. Su piel le quemaba, un fuerte hechizo cubría a Harry desde el día en que sus padres murieron, y eso hizo que Quirrell no pudiese herirlo. Después de vencerlo, perdió la conciencia y despertó en la enfermería junto a Dumbledore, quien le explicó que solo aquel que deseara la piedra para el bien podría hallarla. De esa manera, la piedra apreció en el bolsillo de Harry. También le explicó por qué Quirrell no podía tocarlo. Y finalmente, Ron y Hermione escucharon todo lo sucedido en boca de Harry. Hagrid también lo visitó, y le regaló un álbum de fotos de sus padres, después de haber buscado entre los viejos compañeros de James y Lily Potter.


Era el último día del año en Hogwarts, y la copa de la casa fue ganada sorprendentemente por Gryffindor, por las hazañas recientes de los muchachos. Todos se fueron a casa con historias por contar y memorias que recordar de aquél primer año en el que Harry Potter se sintió finalmente querido.