En este mundo tan materialista, lo único que nos hace pensar que somos felices
son las cosas que obtenemos.
Deseo en verdad que exista pronto un cambio; un
cambio en la forma de pensar, que haga que el ser felices signifique más que
sólo comprar, un cambio que nos enseñe la verdad sobre lo que siempre soñamos
ser y lo que somos ahora. Si nuestro niño interior nos viera ahora, se
decepcionaría por no haber llegado a ser el doctor o bombero que quería hace
unos años. Por no haber realizado ese sueño de cabalgar en la playa o tirarse
en bungee o incluso conseguir ese beso de aquella persona especial.
