Suspiros

Dicen que los suspiros es el aire que te sobra por alguien que te falta. Y a lo largo de mi corta vida he aprendido que no sólo es eso; son problemas acumulados, son amigos olvidados, son amores extrañados, es tristeza del corazón. Siempre he tenido en mi mente la pregunta que nadie ha podido responder: ¿qué es el amor? ¿Cómo sabes cuando amas a alguien? La respuesta es tan subjetiva como la persona a la que le preguntes, puede ser simple, alegre, dolorosa, pero ninguna igual. Una vez lo sentí, sentí el amor de verdad, el puro que nadie puede olvidar: el primero. Ha pasado poco tiempo desde que lo sentí y a veces dudo si alguna vez lo volveré a sentir. Y es que aunque vuelva a estar con la misma persona que me hizo sentir la deliciosa ilusión del primer amor, ya no es igual. Ya no siento esa fugaz felicidad al ver un mensaje suyo, ni me la paso pensando una y otra vez en él, ya no imagino un futuro a su lado. Por supuesto, adoro cada momento que paso con él, no quiero separarme de sus brazos, quisiera tenerlo conmigo siempre, pero eso no es posible. Nuestros caminos ya han comenzado a separarnos, primero nos crean una distancia física, y poco a poco empieza a crearse la emocional. Quisiera luchar y seguir juntos aun estando a miles de kilómetros. Pero sé que mi vida dentro de poco va a cambiar y quiero estar abierta a ese cambio, abrir mi mente y mi corazón, quiero experimentar, quiero amar, quiero salir y vivir mi vida, quiero reírme, quiero bailar, quiero ser feliz una vez más. Y no creo poder cumplir mi objetivo si sigo ocupando mi mente en la ilusión de que un día llegará y viviremos felices por siempre. Ya no nos vamos a ver, ya no podré abrazarlo cada vez que me sienta triste, ni besarlo cada vez que diga algo lindo, ya no pasaremos tiempo juntos, viendo películas, comiendo algo, ya no podré prepararle postres, ni darle masajes, ya no podremos ver las estrellas, ni caminar por la playa. Sólo nos es posible hablar, y sólo lo hacemos por mensajes. Pronto nuestras pláticas se volverán distantes y monótonas, y nos aburriremos el uno del otro. Encontraremos a alguien que llene ese vacío que dejamos en el otro, pero no podremos dejarlos entrar porque aún estamos anclados. Nos veremos limitados, ¿y a cambio de qué? Tener a alguien con quien hablar cuando no hay nadie más. 

No hay comentarios.:

Publicar un comentario